Ir al contenido principal

Artículo editorial: Aplicación ¿Deficiente o Correcta de los Derechos Humanos en el territorio?


Aplicación ¿deficiente o correcta de los Derechos Humanos en el territorio? 

Por: Jesica Martínez Torres  

Los Derechos Humanos tienen rango constitucional en nuestro sistema legal, y desafortunadamente éstos se violan de manera sistemática y continúa en complicidad con autoridades de distintos niveles de gobierno.

La violación en México es constante y la garantía de los mismos no es accesible a todos los sectores de la población
En el país se vive un deterioro de la situación en la materia, el gobierno mexicano no cuenta con un mecanismo de garantía al seguimiento y cumplimiento de las recomendaciones recibidas de organismos internacionales.
Uno de los problemas fundamentales es la falta de un verdadero, eficaz y eficiente Estado de derecho. Más aún, que un problema fundamental para el desarrollo económico, social y político con sustentabilidad ambiental es la falta de Estado de derecho. Pero, ¿a qué nos estamos refiriendo cuando señalamos ese problema?
Es la construcción de un país de leyes e instituciones democráticas eficaces. Pero esto sigue siendo muy general y ambiguo.
 Las principales violaciones mencionadas en el 2017 fueron homicidios, particularmente feminicidios, asesinatos e intimidaciones a periodistas y defensores de los Derechos Humanos, desapariciones forzadas y atentados contra la libertad de expresión. Esto es simple reflejo de la debilidad institucional del país.
El ombudsman refirió que se registró un aumento en las recomendaciones por violaciones a Derechos Humanos, emitidas a la Procuraduría General de la República y a la Comisión Nacional de Seguridad
Es innegable la enorme impunidad que existe para resolver los delitos denunciados, y que incluso la mayoría de las veces ni siquiera se investigan, y seguimos atestiguando cómo las autoridades y políticos se ofenden al recibir los informes que diversas organizaciones internacionales y nacionales han presentado sobre la situación que vive el país en materia de Derechos Humanos.
Por eso, me limito en este espacio a señalar qué no es un Estado de derecho. En primer término, la falta de seguridad pública en todos los órdenes. En materia de justicia, la impunidad las faltas y delitos cometidos. Esto es, las personas se sienten en un estado de total indefensión.
Es también claro el tema de la extrema violencia que genera el narcotráfico y el crimen organizado en varias regiones del país, así como su combate por autoridades policiales y las fuerzas armadas. Este fenómeno ha generado en los últimos diez años decenas de miles de muertos y desaparecidos, sin que se tenga necesariamente una evidencia tangible del progreso en la materia aún. Es claro que se trata de un problema muy complejo, ya que buena parte de los detractores de la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad reconocen que, en este momento, no se puede prescindir de su participación en esa labor.
Pero existen otras numerosas áreas en las que existe una generalizada percepción de falta de cumplimiento de la ley, la cual comprende desde las violaciones a los derechos humanos en distintos ámbitos, no únicamente en el campo de la seguridad pública, el incumplimiento de los contratos o la dificultad para preservar la naturaleza y proteger el medio ambiente.
Destaca la reforma constitucional que crea el Sistema Nacional Anticorrupción, que establece cuatro nuevas leyes y reforma otros tres ordenamientos jurídicos. Se trata de un sistema que pretende atacar este grave problema en forma holística, como un proceso y no limitarse a la sanción de casos aislados. Así, se fortalece la Secretaría de la Función Pública, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, la Auditoría Superior de la Federación y se crea la Fiscalía especializada contra la corrupción.
Este sistema descansa en cuatro principios: el control interno de la gestión y de los recursos públicos; la fiscalización superior; la investigación de los delitos y el establecimiento de responsabilidades, así como la impartición de justicia por órganos imparciales.
Este sistema integra como ejes principales: la prevención, la investigación y la sanción, se han constituido varios órganos autónomos, se promovieron las reformas estructurales y varios cambios constitucionales como los efectuados en materia de derechos humanos y de amparo, entre otros.
México enfrenta un constante deterioro en el respeto a los Derechos Humanos, y nuestro entorno democrático de Derecho no ha logrado modificar positivamente el ambiente de violencia, impunidad, corrupción, desigualdad y pobreza que enfrentan los mexicanos en su vida diaria. Seguir ignorando lo que está sucediendo en este gran país no es una opción para nosotros los mexicanos.

Comentarios